Innovación en Turismo: va más allá de ponerle ruedas a un peñero

Si bien sabemos que a la hora de innovar se vale todo, con tal de incrementar la rentabilidad de un negocio a partir del producto de nuestra creatividad, debemos estar claros que esto no es cuestión de soplar y hacer botellas (figuradamente hablando).  Para innovar es necesario tener intuición y cierta ambición.  Muchos de los inventos actuales fueron en algún momento ideas descabelladas que generaban polémica y hasta tildaban a su autor de fallas en su juicio.

Todo comienza con un pensamiento, una inquietud, esa idea que instalada en la mente como una espinita en un dedo, comienza a generar reacciones que nos llevan a verdaderas aventuras mientras descubrimos nuevos caminos, y a en las cuáles muchas veces tropezamos para luego aprender a abrir otros más para seguir marchando hasta dar con grandes invenciones.

En Venezuela creanlo o no somos una país de innovadores, la crisis económica nos hace inventarnos diariamente nuevas maneras de atraer dinero, muchas veces sin percatarnos del talento que tenemos para hacerlo, pudiendo hacernos ricos con la creatividad que desarrollamos a medida que realizamos nuestros negocios.  Pero ¿entonces por qué no somos un país desarrollado? Nuestras invenciones del día a día muchas veces nos sirven para ganar clientes hoy, pero no para mantenerlos en un futuro.  Nos conformamos con tener qué comer hoy, pero pocas veces tenemos una proyección de nuestro negocio a mediano y largo plazo.

No es nuevo para nadie ver como, a veces, en nuestros destinos turísticos muchas personas por agregarle alguna modificación que califiquen como “innovación” aumentan las tarifas de los servicios exponencialmente, como tampoco es nuevo ver que más a menudo tenemos precios exhorbitantes cuando no te ofrecen nada especial.  Un innovador sabe que el  mercado es receptivo a la novedad útil, por lo que si con nuestro producto logramos satisfacer las necesidades, y un poco más, del cliente; a un precio razonable tendremos a un turista satisfecho que dará fe del buen trato y el buen servicio prestado por nuestra compañia lo cuál se traduce en ganancias a mediano y largo plazo.   Por el contrario, por cada turista que despotrica de nuestra empresa son 3 personas del lugar de residencia habitual de este sujeto que la descartan de entre sus diferentes alternativas y muchas veces ni el destino quieren visitar. La novedad no garantizará el exito de tu empresa, la satisfacción del cliente sí. Por ello, innovar va más allá de ponerle ruedas a un peñero, hay que hacer que el turista pase el mejor día de su vida abordo de este, y si se puede hasta se le arma su circuito de formula peñero.  Heme aquí con otra idea descabellada. ¿será?

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