Turismo comunitario: Crecer en experiencia, no en ganancias

La lógica nos dice que todo negocio lleva implícito el hecho de generar rentabilidad, sino no estaríamos hablando de negocio como tal.  Pero cuando hablamos de Turismo, más específicamente cuando hablamos de turismo en comunidades ¿cuánto es mucho? Esta pregunta, hecha por un académico a un miembro de una comunidad que desde hace un tiempo está involucrada en una realidad turística, durante el pasado seminario celebrado en la Universidad Nacional de Lanús  a finales del mes pasado, se instaló en mi mente por algún tiempo.  Creo que ni siquiera los profesionales del turismo, inclusos aquellos muy experimentados en la inserción de estas comunidades a la actividad turística tiene una respuesta contundente.   No es cuestión de aplicar una ecuación y determinar cuánto más es necesario crecer,  pero si hablamos de un negocio entonces es aún más contradictorio que ni a esos números que sí manejamos podamos aplicar algo como la teoría de la utilidad marginal decreciente.   Es en este punto donde podemos decir que esto es lo mágico de la actividad turística, cada comunidad tiene necesidades diferentes y muchas veces es más lo que le aporta el contacto humano con otros que los números que tengan sus cuentas a fin de mes. Cuando el turismo se inserta como actividad que brinda progreso, nuevas ideas y la a veces inevitable rotura de paradigmas, en algunos casos exitoso mientras que en otros lamentable es allí donde aquellos quienes gerencien esta actividad deben detenerse a pensar cuales son las prioridades de la comunidad.  Cada modelo de actividad turística es diferente más allá del hecho común que representa ser anfitriones de otras personas provenientes de otras zonas, muchas veces será la experiencia de dar y compartir la que satisfará a la comunidad mientras esta a la vez genera ingresos para sostenerse .

 La respuesta a dicha pregunta, fue aún más interesante y se presentó como una revelación que me llevó a plasmar estas palabras acá, “no nos importa ganar más dinero, queremos seguir haciendo lo que nos gusta y poder vivir de ello”.   No pudo haberse dicho mejor, a veces los profesionales del turismo queremos aplicar modelos que aprendemos de otras experiencias en nuevos proyectos con comunidades y corremos el riesgo de alterar factores que pueden poner en peligro no sólo el negocio sino incluso la esencia de los pueblos, debemos ser esos que más que llevar a otros al “deber ser”, dejarnos llevar por ellos a lo que “es” y “puede ser”, tratando de aprovechar las fortalezas y debilidades de cada caso dando nuestro aporte en las metodologías y teorías que puedan mejorar las condiciones de vida de las comunidades.  Lo importante es que ellos, los pueblos, definan qué es lo que necesitan y hasta donde quieren llegar.

Eso nos deja a los profesionales como una especie de coaches, si saben a lo que me refiero, un coach va tomando las ideas del coachee (persona quien recibe la ayuda) para fomentar la producción de nuevas soluciones, todo provendrá del coachee quien con las preguntas adecuadas del experto coach decidirá qué camino y acciones tomar.   Dentro de lo pragmático de la academia existe mucho desconocimiento de este hecho, muchos de aquellos que lo profesan no saben aplicarlo.  Se cree a veces que por el hecho de tener años de manejo del tema e incluso una larga experiencia, lo correcto que debe hacer la comunidad es lo que uno propone.  Es aquí cuando un paradigma una vez ya roto luego se convierte en uno más fuerte que el primero.

Por Ennio Castillo

encastillor@gmail.com

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Comments
2 Responses to “Turismo comunitario: Crecer en experiencia, no en ganancias”
  1. Roberto T. Walsh dice:

    Desde mi punto de vista la función del profesional de turismo en comunidades “que desean abrir sus puertas a los visitantes”, deben cumplir la función de coach, guiando a sus integrantes en el descubrimiento de necesidades y capacidades que el grupo social tiene y brindando información sobre las consecuencias o cambios a futuro que esta decisión de recibir visitantes conlleva. El benéfico no solo debe ser medido cuantitativa mente en beneficios económicos, sino, que la misma comunidad debe ser consiente del impacto social y ambiental que inevitablemente trae aparejada el estar dispuestos a tener visitantes en su medio(comunidad).
    El turismo solo es sostenible si la comunidad está dispuesta a aceptar los cambios socio-culturales a cambio de el “beneficio económico” que en principio busca.
    El beneficio siempre debería ser bilateral y las experiencias socio-culturales también deberían ser equitativamente benéficas(y no beneficiosa) tanto para visitantes como anfitriones.

    • Así mismo colega, por eso lo categoricé dentro del Turismo Sostenible, precisamente por el nivel de consciencia que tienen las comunidades de estos turistas que entran en su territorio afectando el entorno social y también ambiental (además del factor económico), y apoyo tu comentario porque dicha comunidad debe ser partícipe de esta actividad “abriendo sus puertas a los visitantes”. Este artículo lo escribi desde el punto de vista de quienes planifican la actividad turística por eso hago énfasis en la comunidad y el profesional asesor, pero efectivamente el turista también se ve beneficiado, aún más cuando la experiencia es genuina.

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